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Beneficios de seguir un entrenamiento personalizado

Nadie, mejor que un entrenado personal, conoce mejor tus posibilidades. Recuerda se trata de un profesional que se ha formado para descubrirlas y optimizarlas.

Sí, como lo lees. Todo son beneficios, no hay pérdidas.

Lo más probable es que, con la intención de llevar a cabo un plan de entrenamiento que se adapte a tus gustos, te pases en exigencia o no llegues a dar todo lo que tu potencial podría ofrecer.

Necesitas una mirada profesional externa. Esa es la clave.

Un entrenamiento personalizado parece una nota discordante en una sociedad muy dada a transmitir consejos como si se intercambiaran cromos. Conocimientos basados en experiencias personales e intransferibles pero que corren como la pólvora “de boca a oreja” para ser puestos en práctica por cualquiera y de cualquier manera.

En estos casos, no se tienen en cuenta las características personales de cada uno pero, a pesar de ello, la experiencias se comparten, se reciclan y se llevan a cabo con una seguridad pasmosa de que está haciendo lo correcto. Y luego vienen las lesiones y los quién me mandaría a mí…

A pesar de esa tendencia generalizada, desde hace unos años, las cosas están cambiando. Se está empezando a entender que clonar entrenamientos no garantiza obtener buenos resultados. Ya se ha abierto paso la idea de que lo que realmente puede sacar lo mejor de nosotros es aquello que está adaptado, diseñado, y si queréis hasta tuneado, exclusivamente para nuestras capacidades, agendas y objetivos.

En el lenguaje deportivo eso se traduce por entrenamiento personalizado.

Por eso, los entrenadores profesionales pertenecen a la élite de los deportistas profesionales más demandados cada día. Los clientes quieren entrenar, hacer el esfuerzo, planificarse y lograr los objetivos, y no quieren correr riesgos ridículamente innecesarios. Cumplir objetivos, por supuesto, pero no a cualquier precio.

¿Por qué el entrenamiento personalizado es el que más rendimiento puede sacar a la practica personal de una actividad deportiva?

Porque va directo al núcleo de esa actividad, al motor que la activa, a la persona que realiza el entrenamiento. Y, en este punto, volvemos al inicio ¿cómo sacar el mayor beneficio de un entrenamiento? La respuesta es obvia: individualizándolo, confiando en la profesionalidad de un entrenador personal que conozca realmente la manera de sacar el mayor partido a tu capacidad y a tu actividad deportiva, sin poner en riesgo ni tu salud ni un aprendizaje progresivo.

Además, un entrenamiento personalizado es mucho más que una rutina de ejercicios especialmente indicados para un atleta en función de su estado físico y objetivos. Mucho, mucho más.

Detrás del diseño de un entrenamiento personal está la figura del entrenador especializado ¿en qué? Pues, para empezar, en conocimiento personal.

Realmente, la situación de la condición física del deportista es la base a la hora de iniciar un programa de entrenamiento deportivo, una base que puede desvanecerse, por mucho que prometa, si la situación psíquica del atleta no está en consonancia, en equilibrio. Un entrenador personal es consciente de esa relación y la plasma en el diseño de la rutina deportiva.

Un profesional asume la responsabilidad de un entrenamiento personal, diseña rutinas y hace seguimiento del cumplimiento de las mismas, es cierto, pero también se ocupa de la motivación, del estado anímico y de los objetivos del deportista. Y ahí es donde se muestra el principal beneficio de un entrenamiento personal, en el cuidado integral del atleta.

Un atleta que apuesta por un entrenador personal es probable que no conozca todas sus cartas pero cuenta con el mejor recurso para jugar las manos que hagan falta y ganar la partida.

¿Es posible enumerar los beneficios de un entrenamiento personalizado?

Por supuesto, los vemos y , sin duda, querrás subir la apuesta.

  1. La atención personalizada permite al deportista y a su entrenador mantener una estrecha relación que beneficia tanto al desarrollo como al resultado del entrenamiento.
  2. El conocimiento de las aptitudes y la condición física del deportista es un seguro para evitar las lesiones que, más que probablemente, se producirían en caso de realizar ejercicios o rutinas sin supervisión profesional especializada.
  3. Ese mismo conocimiento es una carta de indiscutible valor para diseñar rutinas de ejercicios personalizados que permitan obtener avances más rápidos y seguros sin poner en riesgo la salud del atleta.
  4. La relación que se establece entre un entrenador personal y su cliente, genera un vínculo de apoyo incondicional que sirve tanto para aumentar la satisfacción por la consecución de objetivos, como para sostener la autoestima y la motivación en momentos menos productivos o en situaciones que requieren mayor esfuerzo.
  5. La decisión de contar con un entrenador personal, no afecta solo a la rutina deportiva. Cuando un deportista opta por este modo de entrenamiento, su vida deportiva no acaba al finalizar la sesión correspondiente sino que trasciende, y mucho, más allá, en sus rutinas diarias fundamentales como la nutrición y el descanso. Un entrenador personal acompañará al atleta también en esos campos, ofreciéndole consejo y asesoramiento para que el cumplimiento de objetivos sea una realidad.

Un entrenador personal conoce las capacidades del deportista y gestiona las herramientas y recursos en su beneficio, para ello, diseña las estrategias personalizadas que más pueden beneficiar al atleta; lo motiva y acompaña para que consiga obtener sus pequeñas metas, en el menor tiempo posible pero de la forma más saludable, de manera que avance en una dinámica progresiva que lleve a conseguir objetivos más ambiciosos.

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