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Cómo actuar cuando se produce dolor lumbar.

El dolor de espalda es uno de los mayores problemas a la hora de entrenar a clientes y deportistas. Descubre cómo actuar cuando aparece.

Índice de contenidos

  1. ¿Por qué se produce el dolor de espalda?
  2. ¿Cómo evitar el dolor de espalda?
  3. Recomendaciones cuando se produce el dolor agudo de espalda
  4. Las 3 fases de la recuperación del dolor de espalda
  1. ¿Por qué se produce el dolor de espalda?

El dolor de espalda es uno de los motivos más habituales de baja laboral y una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial. La mayor parte de las personas padecen un episodio de dolor de espalda por lo menos una vez a lo largo de su vida.

Podemos distinguir dos tipos de dolor de espalda: el dolor agudo, cuya duración es inferior a seis semanas y suele ser consecuencia de una caída o el levantamiento de un objeto pesado con una mala higiene postural, y el dolor crónico, cuya duración supera los 3 meses y se suele manifestar sin una causa que un médico pueda identificar con una prueba o estudio diagnóstico por imágenes.

El dolor de espalda está directamente relacionado con una compresión en el sistema nervioso, y puede estar producido por los siguientes factores:

  • Presión muscular o en los ligamentos. Levantar objetos pesados con una mala técnica o mantener posturas inadecuadas de forma sostenida en el tiempo pueden provocar una presión excesiva en la musculatura y ligamentos de la columna vertebral, dando lugar a episodios de dolor.
  • Patologías discales. Los discos intervertebrales cumplen las funciones de amortiguación y distribución de las cargas (disminuyendo las compresiones interdiscales) en las vértebras que forman la columna. Cuando estos discos no cumplen correctamente con su cometido, se produce una deformación en ellos (protuberancia o hernia discal) que puede provocar dolor por compresión nerviosa o por inflamación en la raíz del nervio.
  • Artrtis. En ciertos casos, esta enfermedad caracterizada por el desgaste del cartílago que envuelve las articulaciones produciendo inflamación puede reducir el espacio que rodea la médula espinal, dando lugar un trastorno denominado estenosis del conducto vertebral.
  • Irregularidades óseas. Factores como la escoliosis, donde se produce una curvatura y rotación de la columna vertebral, pueden verse relacionados con el dolor de espalda.
  • Osteoporosis. La pérdida de densidad mineral-ósea puede provocar que las vértebras presenten fracturas por compresión, provocando, de este modo, dolor.

 

  1. ¿Cómo evitar el dolor de espalda?

Conocemos factores que incrementan el riesgo de sufrir dolor de espalda, los cuales escapan de nuestro control, tales como:

  • La edad. Las estadísticas muestran que a partir de los 30-40 años, el dolor de espalda se vuelve más común.
  • Algunos tipos de artritis y el cáncer pueden contribuir al dolor de espalda.
  • Condiciones psicológicas. Las personas proclives a sufrir ansiedad y depresión presentan un mayor riesgo de sufrir dolores de espalda.

No obstante, hay otros factores que sí se pueden modificar mediante nuestro estilo de vida. Por lo tanto, si los evitamos, estaremos reduciendo en gran medida la posibilidad de sufrir dolor de espalda.

  • Exceso de peso. Este supone una sobrecarga sobre todas las articulaciones del cuerpo, incluida la columna vertebral.
  • Tabaquismo. Fumar reduce el flujo sanguíneo a la parte inferior de la columna, evitando el adecuado suministro de nutrientes a los discos intervertebrales.
  • Mala higiene postural. Adoptar malas posturas mantenidas en el tiempo y levantar objetos pesados sin mantener la neutralidad de la columna puede comprometer la integridad de esta.
  • Falta de ejercicio. La debilidad de la musculatura de la zona media compromete la estabilidad de la columna, aumentando así el riesgo de sufrir dolor.
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  1. Recomendaciones cuando se produce el dolor agudo de espalda

Cuando una persona presenta un episodio agudo de dolor de espalda, en primera instancia, el tratamiento se basa en reposo y el consumo de antiinflamatorios.

Una vez superada esta etapa y llegados a un momento en que se sientan muy pocas molestias, como entrenadores, podríamos iniciar con el cliente o deportista una fase de movilización de la columna con baja intensidad. Durante esta, realizaríamos, por ejemplo, ejercicios de estiramiento pasivo como rodillas al pecho tumbado en decúbito supino, y evitaríamos movimientos donde se pueda producir una rotación de la columna.

Cabe añadir que en todo momento debemos prestar especial atención no solo al feedback que nos proporcione el cliente durante la propia sesión (evitando, por supuesto, cualquier ejercicio que produzca dolor), sino también las sensaciones que este presenta entre sesiones, buscando que las molestias, como mínimo, no se incrementen y vayan desapareciendo progresivamente.

  1. Las 3 fases de la recuperación del dolor de espalda

En base a nuestra experiencia, la recuperación del dolor de espalda de un cliente o deportista ha de cumplir 3 fases, realizadas una vez ha concluido la etapa inicial de reposo y antiinflamatorios:

  • Fase de Movilización. Como avanzábamos en el punto anterior, en esta fase realizaremos ejercicios de movilidad de baja intensidad con los que el deportista no presente dolor. Para ello, es recomendable realizar pocos ejercicios e ir incrementando la variedad a medida que comprobamos que estos no repercuten negativamente en el cliente. De este modo, en caso de que nos encontremos ante molestias posteriores a la sesión de entrenamiento, identificaremos con facilidad cuál es el ejercicio que perjudica el progreso del deportista.
  • Fase de Estabilización. Una vez las molestias comienzan a remitir, podemos comenzar una fase donde incluiremos ejercicios que contribuyan a dar estabilidad a la zona media. Teniendo en cuenta que nuestro cliente, probablemente, presentará una mala conciencia corporal, empezaremos realizando ejercicios analíticos para el recto abdominal, los oblicuos y los glúteos, procurando que el deportista coordine los movimientos con las acciones de inspiración y espiración. Tras superar esta sub-fase, comenzaremos a incorporar ejercicios estáticos de estabilidad de zona media como, por ejemplo, planchas abdominales. Por último, el deportista se encontrará preparado para realizar ejercicios dinámicos de las extremidades manteniendo la estabilidad de la zona central, por ejemplo, cuadrupedia contralateral.
  • Fase de Ejercicios Multiarticulares. Después de haber cumplido con las anteriores fases, el deportista estará en condiciones de incorporar a sus entrenamientos ejercicios multiarticulares donde la zona media deberá estabilizar al tiempo que realiza dichos ejercicios. Cabe decir que se llevará a cabo una progresión tanto en las cargas que se manejan como en la complejidad de los ejercicios, individualizando y adaptando cada uno de ellos para que el cliente pueda adaptarse y consiga finalmente corregir las descompensaciones que le llevaron a sufrir dolores de espalda.

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