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¿Qué diferencia hay entre los ejercicios funcionales y los tradicionales?

La diferencia a la hora de distinguir entre entrenamiento con ejercicios funcionales y entrenamiento con ejercicios tradicionales, la define el deportista que entrena en función de los objetivos que persigue.

Los factores que pueden condicionar que la balanza se incline hacia uno u otro tipo de entrenamiento son la forma física del atleta, la posible existencia de lesiones o posturas que se pretenden corregir, el tiempo del que dispone para dedicar al entrenamiento y el objetivo que quiere alcanzar.

En función de esos factores podremos valorar si el entrenamiento es más de tipo funcional o tradicional, aunque, para ello, también conviene que tengamos claro en qué consisten ambas opciones.

Empecemos a despejar las posibles dudas que puedan estar nublando el horizonte al que te diriges.

El entrenamiento con ejercicios tradicionales es, como ya habrás imaginado, el de toda la vida. Bueno, de toda la vida desde que ir al gimnasio y practicar deporte de forma más o menos constante, empezó a estar en la agenda de unos cuantos que abrieron camino a esto de entrenar por el mero hecho de sentirse bien, sin necesidad de ligar el entrenamiento a una carrera deportiva, o sí.

Es ese tipo de entrenamiento que imaginas cuando te hablan de pesas y máquinas, es básicamente, un entrenamiento de fuerza en el que se entrenan los músculos por grupos, de una forma ordenada y metódica y en el que ganar masa muscular suele ser el objetivo.

¿Y el entrenamiento con ejercicios funcionales? Pues es algo completamente diferente y que, en absoluto, tiene porqué ser antagónico del tradicional.

La aclaración viene al caso porque, en este mundo que se mueve a base del “ultimo grito” y nos referimos a la última moda, está muy en boga escribir a cerca de estas dos modalidades de entrenamiento oponiéndolas, como si se tratara de agua y aceite y, sin pretender entrar en discusiones o crear debate, esto, sencillamente, no es cierto.

Por mucho entrenamiento tradicional versus entrenamiento funcional que veamos por ahí, nada sostiene el argumento de enfrentamiento entre ambos. Los dos son opciones de entrenamiento que deportistas profesionales suelen combinar y los entrenadores personales que conocen bien su trabajo, también. Eso sí, sabiendo perfectamente lo que hacen.

Tras la aclaración, volvamos adonde estábamos, a los entrenamientos con ejercicios funcionales. ¿Cómo definirlos? Pues con sencillez, un entrenamiento funcional es un entrenamiento adaptado para mejorar la calidad de vida de quien lo practica.

Acortemos distancias, el ejercicio funcional está diseñado a medida del sujeto que entrena y está enfocado a la consecución de unos objetivos que, solo por aclarar un poco más, no tienen que ser, ni mucho menos, objetivos olímpicos, ni siquiera estrictamente deportivos, bastará con que el deportista en cuestión -entendiendo el término como persona que practica actividad deportiva- tenga un objetivo y planifique un entrenamiento para conseguirlo en función de sus características personales.

Por supuesto que, para conseguir un diseño óptimo de un entrenamiento funcional, no hay nada como contar con el apoyo de un entrenador personal, alguien que conozca las características específicas de la persona que va a llevar a cabo el entrenamiento.

Un entrenador personal que conozca perfectamente la metodología deportiva que es necesario aplicar en cada caso específico. Un profesional que, en todo momento, sepa qué terreno pisa y con qué herramientas cuenta para cada caso concreto, que conozca las cualidades y aptitudes del deportista, su potencial y su estado físico y emocional, entre otros factores.

Todo ello es necesario porque, como ya comentamos en una ocasión -y volvemos a hacerlo porque creemos que es la mejor manera de entender el significado de ejercicio funcional-, un entrenador personal, un profesional del entrenamiento, es aquél que conoce y sabe poner en práctica los ejercicios que están hechos como un guante a la medida de quien los practica, de su cuerpo y de su mente.

¿Significa que el desarrollo de una rutina de ejercicio funcional es mejor que una rutina de ejercicio tradicional?

Una vez más, la respuesta es sencilla, está claro que depende de los objetivos que el deportista se proponga, pero también está claro que el ejercicio funcional ofrece un abanico de desarrollo mucho más amplio y que, en ese sentido, también hay un mayor abanico de resultados, es decir, hay más beneficios para el atleta.

Y es ahí donde radica la diferencia más clara y sólida entre ambas disciplinas. Mientras el entrenamiento tradicional ofrece rutinas que es necesario trabajar de forma quizá algo artificiosa, mecánica y forzada, para conseguir los objetivos de ganar la masa muscular o el volumen que el deportista busca, el ejercicio funcional trabaja en una línea mucho más amplia y abierta llevando sus beneficios de forma integral, a toda la vida del atleta.

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