Hacer abdominales para perder tripa

En primer lugar, cuando hablamos de perder tripa nos referimos a reducir el diámetro de la cintura como consecuencia de una pérdida del exceso de grasa situado en la zona del abdomen. Las herramientas de que disponemos para ello son el entrenamiento y la alimentación.

Cabe señalar que necesitamos grasa corporal para sobrevivir, puesto que un porcentaje de grasa inferior a un 3% es incompatible con la vida.

Así mismo, el tejido graso tiene las siguientes funciones dentro de nuestro organismo:

  • Realiza una acción termorreguladora, es decir, regula la temperatura corporal.
  • Forma una reserva de vitaminas y energía, siendo esta última de vital importancia tanto ante periodos de hambruna como requerimientos energéticos elevados como puede ser la lactancia materna.
  • Tiene una función mecánica de amortiguación (por ejemplo, en las palmas de las manos o plantas de los pies), sirviendo también como protección y sostén de los órganos internos.
  • La agrupación de los adipocitos (célula característica del tejido graso) constituye un órgano endocrino que produce una variedad de hormonas y otras sustancias que regulan el metabolismo e influyen en la composición corporal. 

Si bien necesitamos grasa corporal para un correcto funcionamiento del organismo, un exceso de esta puede también generar riesgos para la salud.

Ahora bien, para poder eliminar la grasa que nos sobra, primero debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Por qué acumulamos grasa en exceso?

Analizándolo de forma simple podemos concluir que ingerimos más de lo que gastamos. Profundizando un poco más, lo cierto es que comemos muchos productos de bajo valor nutricional, alto aporte calórico y poco efecto saciante, en lugar de basar nuestra alimentación en carnes magras, pescados, huevos, lácteos sin azucarar, legumbres, hortalizas, frutas, verduras y frutos secos, es decir, materias primas con un alto valor nutricional y que generan saciedad de verdad. Si a esto añadimos el hecho de que nuestro estilo de vida es cada vez más sedentario, llegamos al resultado que mencionamos con anterioridad: ingerimos más calorías de las que gastamos.

Por otro lado, no solo hemos de poner el foco de atención en la cantidad, sino también en cuál es la distribución de grasa corporal. Esta puede ser clasificada en dos fenotipos:

  • Ginoide o en forma de pera.

Esta es la distribución característica de las mujeres. La grasa se acumula principalmente en muslos, caderas y glúteo. No obstante, los cambios hormonales propios de la menopausia propician que la distribución de la grasa corporal cambie, concentrándose esta en la zona de la cintura y dando lugar al fenotipo que describiremos a continuación.

  • Androide o en forma de manzana.

Este caso es peligroso para la salud puesto que la concentración de grasa situada en la zona abdominal va acompañada de un grupo de factores de riesgo cardiovascular denominado síndrome metabólico. Este está constituido por:

  • Glucosa elevada en la sangre.
  • Niveles altos de LDL (colesterol “malo”) y triglicéridos.
  • Niveles bajos de HDL (colesterol “bueno”).
  • Hipertensión arterial.

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NO, HACER ABDOMINALES NO QUEMA MÁS GRASA EN EL ABDOMEN.

Muchos culturistas o atletas de fitness llevan muchos años realizando en sus rutinas de entrenamiento ejercicios de abdominales a altas repeticiones, fundamentados en el hecho de que los estímulos de baja intensidad estimulan en mayor medida las fibras lentas u oxidativas, generando un predominio de obtención de energía de las grasas localizadas en esta zona.

Sin embargo, esta y otras estrategias se propagan por los centros deportivos hasta llegar a personas que, debido a una falta de conocimiento en la materia, basan su entrenamiento en imitar lo que ven esperando obtener resultados similares.

De este modo, muchos novatos insisten en realizar multitud de ejercicios de abdominales creyendo que esto acentuará la quema de grasa localizada, ignorando que el verdadero responsable de la reducción del porcentaje de grasa en caso de atletas que no usan fármacos es el déficit energético, resultado de la restricción calórica y el aumento de la actividad física, añadiendo que esta pérdida de grasa no se da solo en el abdomen, sino en todos los depósitos corporales.

En pocas palabras, realizar ejercicios para la musculatura del abdomen es algo muy interesante para la movilidad y estabilidad de la columna. No obstante, si el objetivo es perder barriga, este y cualquier otro enfoque de entrenamiento debe ir acompañado de una pauta alimentaria basada en alimentos de alto valor nutricional y, ante todo, una pauta hipocalórica.

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