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Nutrición para la estética VS nutrición para el rendimiento deportivo.

Conoce los aspectos diferenciadores de estos dos tipos de planteamientos, así como el importante factor que ambos tienen en común.

Índice de contenidos

  1. Introducción
  2. Aspectos particulares de una dieta orientada a la estética
  3. Aspectos particulares de una dieta orientada al rendimiento deportivo
  4. Conclusión

 

  1. Introducción

En primer lugar, los planes nutricionales presentan diferencias entre ellos en base al objetivo que persiguen. Estos objetivos pueden ser los siguientes:

  • La salud: los planes con este objetivo pretenden restaurar los indicadores de salud alterados en un sujeto, como pueden ser el nivel de colesterol sanguíneo, la presión arterial, hierro en sangre, etc. Para ello, se lleva a cabo una anamnesis de la alimentación que sigue la persona y, en muchas ocasiones, solo con los cambios que se realizan en esta, ya se modifican los parámetros alterados, además de que se produce una mejora estética, aunque esta no sea el objetivo pretendido.
  • La estética: cuando el sujeto presenta un buen estado de salud, es lógico que busque objetivos más ambiciosos, como por ejemplo mejorar su imagen corporal. Cabe señalar que, a medida que se incrementa el objetivo estético (competición de mens phisique), las estrategias a utilizar pueden alejarse en cierto grado de lo planteado a nivel de salud (por ejemplo, llegar a un porcentaje de grasa corporal extremadamente bajo compromete el estado fisiológico saludable).
  • El rendimiento deportivo: en este caso, pese a que tiene una gran importancia la salud del atleta, el objetivo primordial es el correcto desempeño en su disciplina deportiva. Por ello, la prioridad es que la alimentación cubra los requerimientos nutricionales del deportista, aunque en muchas ocasiones también mejora su salud y, si se produce una recomposición corporal (pérdida de grasa e incremento de la masa muscular), también lo hace la estética.

De esto se infiere que los objetivos de salud, estética y rendimiento deportivo presentan diferencias entre ellos, pero no son completamente independientes. De hecho, hay características comunes entre ellos. Por ejemplo, en primera instancia, el objetivo de este tipo de planes, tanto para deportistas como para personas no deportistas, es proporcionar una reeducación nutricional, ya que las personas que no están vinculadas a la nutrición siguen creyendo como ciertos muchos mitos y malas prácticas que pueden perjudicar tanto su rendimiento deportivo como su salud. Así mismo, sea un objetivo u otro, toda dieta debe garantizar que el sujeto alcanza los micronutrientes necesarios para mantener su salud. En caso de dietas muy bajas en calorías puede ser recomendable la suplementación de estos.

Debido a la confusión que solemos percibir entre la visión de los planes nutricionales enfocados a la estética y los orientados al rendimiento deportivo, en el presente artículo vamos a exponer los aspectos que distinguen estos dos tipos de planteamientos.

  1. Aspectos particulares de una dieta orientada a la estética

En primera instancia, una dieta orientada a la estética pretende una mejora en la apariencia corporal.

Pese a que la estética corporal sea un aspecto subjetivo, solemos encontrarnos con que el prototipo de cuerpo estético, tanto masculino como femenino, es un físico esbelto, caracterizado por tener un porcentaje de grasa bajo, con la diferencia de que, la mujer, en comparación con el hombre, no suele dar tanta importancia a mantener una masa muscular proporcionada.

Otro tema es si hablamos de estética de competición (fitness o culturismo), donde tener un elevado porcentaje de masa muscular es vital con el fin de acentuar las formas masculinas y femeninas, sin perder de vista el objetivo de disminuir al máximo el tejido graso corporal.

En este tipo de planes podemos observar cómo, dependiendo de la fase de la temporada en que se encuentre el sujeto, el aporte calórico y la proporción de macronutrientes pueden ser modificados según su objetivo específico (descenso, mantenimiento e incremento de peso).

Por todo esto consideramos que, en ciertas ocasiones, los planes nutricionales orientados a la estética relegan la salud y el rendimiento deportivo a un segundo plano.

  1. Aspectos particulares de una dieta orientada al rendimiento deportivo

En primer lugar, una dieta orientada al rendimiento deportivo busca que el sujeto se desenvuelva en las mejores condiciones posibles en la disciplina que practica.

Dentro del rendimiento deportivo, tenemos que distinguir si tratamos con deportistas recreacionales o de élite, ya que con estos últimos deberemos ser más precisos, puesto que tienen una mayor exigencia en la disciplina que practican.

Este tipo de planes tienen como objetivo cubrir los requerimientos nutricionales que tienen los deportistas a causa de los entrenamientos y la competición, tanto a nivel energético como en cuanto a la proporción de macro y micronutrientes. De este modo no solo se garantiza que el deportista dispone de energía durante el desempeño de su disciplina, sino que también se asegura que se recupera correctamente de los entrenamientos y que mantiene un buen estado de salud.

Por otro lado, la pauta nutricional orientada al rendimiento deportivo debe adaptar el aporte de macronutrientes al perfil fisiológico del deporte y/o entrenamiento específico. Por ejemplo, los atletas de disciplinas más dependientes de glucógeno no solo deben prestar atención al aporte calórico de la dieta, sino también a que esta cubra los requerimientos mínimos de hidratos de carbono.

Por todo esto consideramos que, pese a que en ciertas ocasiones también se mejora la apariencia física (recomposición corporal), este tipo de planes se encuentran enfocados a incrementar el rendimiento deportivo y mantener un buen estado de salud, relegando la estética a un segundo plano.

  1. Conclusión

Pese a las diferencias que muestran ambos planteamientos, cabe mencionar un factor importante que tienen en común: la adaptación del plan nutricional al biotipo predominante en el sujeto.

Comúnmente observamos cómo los perfiles con un biotipo predominantemente endomorfo se ven obligados a realizar un ajuste mayor del aporte de calorías de la dieta, mientras que los ectomorfos se suelen beneficiar de pautas con un aporte más elevado de hidratos de carbono, incluyendo parte de las calorías mediante opciones líquidas que minimizan la saciedad. Por su parte, el perfil genético y fisiológico de los mesomorfos produce buenas adaptaciones, por los que únicamente cubriendo los requerimientos calóricos y de macronutrientes obtendrá buenos resultados.

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