Instituto ISAF

¿Puede seguir todo el mundo un entrenamiento de resistencia?

Una pregunta clara y directa merece una respuesta al mismo nivel y, sin embargo, en este caso y para no faltar a la verdad, la respuesta es sí pero con matices.

En esta ocasión es necesario afinar y para ello, tener en cuenta un dato histórico aclaratorio que marcó un antes y un después en el entrenamiento de resistencia, nos referimos a la clasificación de resistencia establecida en 1991 por Fritz Zintl.

Zintl definió con claridad dos tipos de resistencia perfectamente diferenciados:

  • La Resistencia de Base, que sería aquella apropiada para cualquier práctica deportiva o actividad de la vida cotidiana.
  • La Resistencia Específica, que sería aquella enfocada a una especialidad deportiva con un objetivo muy concreto.

Según la clasificación de Zintl, la respuesta a la interrogante planteada al inicio es clara y concisa: el entrenamiento de Resistencia Base puede ser inicialmente seguido por todo el mundo que disponga de unas condiciones físicas estándar, sin embargo, el entrenamiento de Resistencia Específica, aunque también puede ser llevado a cabo por cualquier deportista, está indicado exclusivamente para atletas especializados con un objetivo concreto.

La resistencia ha sido definida por muchos autores a lo largo de la historia del entrenamiento deportivo, quizá la definición ofrecida por Zintl sea una de las que más se ajusta al concepto. Zintl considera la resistencia como el tipo de entrenamiento deportivo que afecta a la capacidad de resistir, física y psíquicamente, a una carga durante un periodo largo de tiempo produciéndose finalmente un cansancio, o pérdida de rendimiento manifiesto o insuperable, debido a la intensidad y duración del esfuerzo, incluyendo, además, la capacidad de recuperación.

A la luz de esta definición podemos concluir que el entrenamiento de resistencia es aquél que, a través de ejercicios de larga duración, busca aumentar la capacidad para combatir la fatiga durante el mayor tiempo posible.

Si se pidiera que levantara la mano quien tenga el objetivo de estar en forma para combatir la fatiga y aguantar a pleno rendimiento el mayor tiempo posible, apostaría a que hasta el apuntador levantaría la suya. Y es lógico, porque ¿quién no va a desear estar en forma y mejorar progresivamente su forma física y su capacidad de recuperación?

Bien, pues de eso se ocupa la resistencia.

Todos tenemos ese objetivo ¿no es así? La cuestión es la siguiente ¿Qué tipo de entrenamiento es necesario llevar a cabo para disponer de una resistencia óptima que permita alcanzar unos objetivos concretos, los de cada uno?

Y ahí es donde el camino se bifurca -aunque, más adelante, pueda volver a ser uno- y donde los objetivos marcan el entrenamiento de resistencia a seguir.

Llevar a cabo regularmente un entrenamiento de resistencia es una garantía para el mantenimiento y el óptimo rendimiento de los sistemas cardiovascular, muscular y óseo, lo que permite seguir avanzando y tener una mayor capacidad, siempre en función de la forma física del deportista y de sus objetivos.

Una de las opciones del camino conduce a un entrenamiento de Resistencia Básica. Si el objetivo del deportista es desarrollar la Resistencia Básica, la complejidad inicial también es básica, puesto que ejercicios al alcance de todo el mundo como nadar, correr o montar en bicicleta, pueden sentar una buena base para, con un entrenamiento regular y no muy exigente, empezar a mejorar la resistencia en poco tiempo.

El deportista que se inicia en el entrenamiento de resistencia de forma progresiva tendrá más opciones de avanzar hacia entrenamientos de resistencia más complejos.

Es importante destacar el concepto de entrenamiento regular y no muy exigente para iniciarse en el entrenamiento de Resistencia Básica, ya que no son pocos los debutantes que cometen el error, propio de su condición de principiantes, de empezar rutinas con un exceso de intensidad que los conduce directamente a la sobrecarga y de ahí, y con suerte, a tener que bajar el ritmo porque se dan cuenta del error o, con menos suerte, a tener una lesión que los obligue a dejar temporalmente la práctica deportiva, situación que puede conducir al desánimo y al abandono definitivo.

Quedémonos entonces en un ritmo inicial regular y no muy exigente durante las primeras semanas. El deportista notará cómo su resistencia aumenta y, partir de ahí, decidirá mantenerse o continuar haciendo progresos y alcanzar niveles más exigentes de entrenamiento de resistencia, lo que contribuirá a mejorar su estado físico y psíquico al aumentar la resistencia base. Para este periodo de entrenamiento progresivo, contar con asesoramiento profesional es una ventaja inestimable.

La separación entre Resistencia de Base y Resistencia Específica, permitió a los entrenadores deportivos planificar, con mayor precisión, entrenamientos para deportes colectivos o individuales y a los atletas, encontrar el camino a seguir en su entrenamiento de resistencia eligiendo el sistema que más se adapte a su perfil físico y deportivo y a los objetivos que quiere alcanzar.

Deja tu comentario

Estirar o no estirar, esa es la cuestión
Cursos Deportivos Entrenamiento Personal