Instituto ISAF

¿Qué se entiende por entrenamiento de resistencia?

Una sola definición, varios tipos de entrenamiento.

El entrenamiento de resistencia es aquél que favorece la capacidad cardio-respiratoria del atleta para realizar y soportar, durante el mayor tiempo posible y con éxito, un esfuerzo físico y psíquico de una intensidad determinada. Y como suele ocurrir, la definición aclara el concepto pero plantea más preguntas.

¿Por qué se considera que el entrenamiento de resistencia es una de las bases de múltiples disciplinas deportivas?

Porque el aumento en la resistencia supone un beneficio para la condición física del atleta mejorando la técnica deportiva y la capacidad de recuperación, dos factores esenciales en la práctica de cualquier disciplina.

La resistencia aumenta progresivamente desde la infancia hasta la edad adulta y, al margen de la actividad deportiva que se realice, es un elemento determinante en el mantenimiento de un buen estado de salud y, por tanto, en la calidad de vida.

Hablando de forma general, tenemos una buena materia prima, saquemos partido de ella.

¿Cómo realizar un entrenamiento de resistencia productivo, sano y progresivo?

Ahí ya se podría decir que entramos en el terreno de lo personal porque, las adaptaciones fisiológicas obtenidas son diferentes según la duración e intensidad del esfuerzo, por lo tanto, se tendrá que tener en cuenta el objetivo principal del deportista para determinar qué tipo de entrenamiento va a realizar.

Los tipos de entrenamiento según los sistemas energéticos predominantes serían:

  • Entrenamientos de Fuerza/Potencia/Velocidad. Entrenamientos anaeróbicos de corta duración en el que el sistema energético más implicado es el de ATP-PC, cuyos sustratos energéticos serían la fosfocreatina y el glucógeno muscular. Los sprinters o powerlifters estarían ubicados en esta área.
  • En segundo lugar, tendríamos los entrenamientos anaeróbicos de duración más prolongada cuyo sistema energético predominante sería el glucolítico no oxidativo, que utilizaría como fuente principal de energía el glucógeno muscular. La actividad física enfocada a la hipertrofia muscular o los corredores de 400 - 800m, por ejemplo, suelen realizar entrenamientos de este tipo.
  • Por último, estarían los entrenamientos de resistencia, cuyo sistema energético predominante es el aeróbico u oxidativo. Se pueden prolongar durante largos periodos en el tiempo (por varias horas). Los sustratos implicados en este sistema serían el glucógeno y los ácidos grasos. Este sistema energético predomina en deportistas como maratonistas, triatletas o disciplinas deportivas del estilo.

¿En qué tipo de entrenamiento es mejor ejercitarse más? Esto dependerá del objetivo personal del atleta.

Y una cuestión lleva a la otra: ¿qué tipo de entrenamiento quieres hacer? Y a otra más: ¿cuál es el objetivo a conseguir?

Si el objetivo es desarrollar los sistemas muscular y esquelético, el atleta deberá trabajar especialmente en el área anaeróbica. De este modo, conseguirá soportar, física y psíquicamente, un trabajo de alta intensidad.

Si en cambio, el objetivo es adquirir resistencia a nivel cardiorrespiratorio con ejercicios de moderada intensidad y durante periodos de tiempo prolongados, la resistencia aeróbica debe ser la que respalde el entrenamiento.

¿Ejercicio aeróbico o anaeróbico para aumentar la resistencia?

Se trata de una de las preguntas del millón en gimnasios, consultas, entre deportistas, etcétera y los profesionales siempre acaban apelando al sentido común para responderla.

De forma general se puede afirmar que el mejor entrenamiento de resistencia, contando siempre, por supuesto, con los objetivos del atleta como prioridad pero también con el binomio: ejercicio y salud, es el que combina ambos tipos de ejercicios, aeróbicos y anaeróbicos.

¿La dosis? ¿Los tiempos? ¿La alternancia?

En principio, y como comentábamos antes, el sentido común es la guía, la formación y el consejo profesional los mejores compañeros de viaje. Un cuerpo con un buen nivel de resistencia aeróbica y anaeróbica tendrá un sistema cardiovascular sano y unos sistemas muscular y esquelético fuertes, con esa premisa, la práctica deportiva solo podrá traer beneficios.

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