Instituto ISAF

¿Qué importancia tiene la actividad física en el desarrollo del día?

La respuesta a esta pregunta es muy corta: mucha.

Qué tal si reformulamos la pregunta y nos preguntamos qué implicación tiene el sedentarismo en el desarrollo del día.

La respuesta sigue siendo la misma: mucha, pero las imágenes que se nos vienen a la cabeza son muy diferentes ¿verdad?. Mientras en el primer caso, las imágenes nos sugieren trabajo y bienestar, en el segundo la imagen, probablemente, no es tan satisfactoria.

La actividad física, nos define de forma práctica, como seres vivos diseñados para estar en movimiento, porque así es como somos. Tenemos un excelente esqueleto y un conjunto de grupos musculares que nos permiten realizar movimientos sencillos y complejos.

Es irónico que ahora, en el siglo XXI, sin embargo, nos olvidemos de esa cualidad inherente a nuestra naturaleza humana y nos instalemos en el sedentarismo como si fuera lo que hemos hecho siempre.

Las consecuencias no se han hecho esperar y, afortunadamente, muchos mecanismos se han puesto en marcha para recordarnos que es necesario que realicemos actividad física diaria, más allá de ir a la nevera a por comida o salir de compras.

Nadie está hablando de volver a convertirnos en cazadores-recolectores, que ahora, en cuanto se sacan un poco los pies del tiesto hay un montón de “vigilantes” que saltan como un resorte para desvirtuar argumentos moderados y polarizar las conversaciones y los debates convirtiéndolos en campos de batalla en los que el respeto y el conocimiento suelen brillar por su ausencia.

No, no se trata de embarcarnos en discusiones interminables sino de, lisa y llanamente, aplicar el sentido común. Si milenios de evolución nos han traído hasta aquí con un diseño físico que ha ido adaptándose y mejorando a lo largo de los siglos y ahora nos encontramos con una sociedad tecnológica en la que el esfuerzo físico, cada día, es menos necesario para sobrevivir en más lugares del planeta, algo tendremos que hacer, porque la naturaleza no va a regalarnos una evolución exprés en la que nuestros huesos y músculos no precisen ser ejercitados para estar sanos…y menos aún, tal y como la estamos tratando.

Es ahí donde surge una especie de renacimiento de la actividad deportiva, una preocupación desde la contemplación de las indeseadas consecuencias que la implantación de la vida sedentaria tiene para nuestro organismo, algo así como verle las orejas al lobo, que en esta ocasión viene de verdad, y ponerse manos a la obra.

En ese punto, han surgido diferentes corrientes, escuelas y planteamientos que enfocan la actividad física como fuente de bienestar general y diseñan diferentes actividades para que cada uno elija la que más le convenga, para gustos los bolsos, las zapatillas o las rutinas de actividad física, el objetivo principal es conseguir que cada uno adapte el ejercicio a su vida.

Y ahí, el protagonismo absoluto va a ser tuyo. Ya sabes que la actividad física es fundamental para la salud integral, has elegido tu modelo y, probablemente, tu vida profesional se desarrolle en ese campo.

Prepárate para convertirte en una persona del renacimiento de la actividad deportiva tal y como hablábamos antes. La preocupación por el sedentarismo como plaga en nuestra sociedad y la natural inquietud y curiosidad de nuestra especie, han traído ese especial renacimiento en el que el conocimiento sobre la actividad deportiva; sus modalidades adaptables a todas las edades y condiciones y sus beneficios como herramienta básica para la salud física y mental, se ha convertido en protagonista.

De un tiempo a esta parte, es constante el goteo de publicaciones a cerca de estudios que respaldan la teoría de que una rutina semanal de actividad física moderada o intensa, dependiendo de quién la realice y sus objetivos, reduce considerablemente el riesgo de mortalidad además mejorar la calidad de vida procurando un bienestar mental y físico instantáneos.

La actividad física se está dejando de ver como un patrimonio exclusivo de los deportistas, de los fanáticos del gimnasio o de los obsesionados con el físico. Las cosas han cambiado y los profesionales que imparten disciplinas deportivas, aconsejan sobre actividades físicas, entrenan a colectivos o clientes particulares, se han convertido en un colectivo muy demandado por una sociedad cada vez más exigente y concienciada con la importancia de la actividad física en el desarrollo del día.

Y créeme si te digo que todo va a ir a más y que la demanda va a aumentar. La tecnología no se detiene y cada vez podemos hacer más cosas sin necesidad de levantarnos del sillón, nuestro cuerpo rechaza ese tipo de rutina y se queja y llegan las lesiones, los problemas cardiovasculares, el sobrepeso, la atrofia muscular, en fin, un buen ramillete de dolencias que nos arruinan la vida cuando parece que todo tenía que funcionar mucho mejor.

Pero el ser humano no se para y la misma tecnología que nos trae los problemas, y que, - con nuestro consentimiento, por supuesto- nos hace más sedentarios, trae consigo también las soluciones.

Soluciones que los profesionales con sólida formación deportiva manejan con criterio, responsabilidad y soltura, adaptando los nuevos recursos a la demanda de bienestar de ese número creciente de personas que está volviendo a conectar con su cuerpo y con su necesidad de ser ejercitado, de mostrarse pleno realizando la actividad física para la que ha sido diseñado.

Quizá ya no seamos cazadores-recolectores pero seguimos disfrutando de un cuerpo diseñado para el movimiento, solo hay que cambiar la actividad y escuchar el nuevo ritmo para ponerse en forma.

Estirar o no estirar, esa es la cuestión
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